Skip to main content

Command Palette

Search for a command to run...

Lo que AWS Community Day Bolivia volvió a enseñarme sobre comunidad, propósito, oportunidades y el valor de animarnos a empezar.

El cambio es incómodo. El impacto también.

Updated
10 min readView as Markdown
Lo que AWS Community Day Bolivia volvió a enseñarme sobre comunidad, propósito, oportunidades y el valor de animarnos a empezar.
R

Soy Roxs 👩‍💻| Software Developer | DevOps | DevSecOps | en @295DevOps 🖼 Content Creator. No se puede crecer si no estas dispuesto a saltar a la zona de peligro 🔥


El cambio es incómodo. El impacto también.

Cuando saltás sola, da miedo. Cuando saltás acompañada, se convierte en movimiento.

Hay viajes que empiezan mucho antes de subirte a un avión. Bolivia fue uno de esos. Llegar al AWS Community Day Bolivia no significó solamente sumar otro evento, otra charla o un nuevo lugar a mi recorrido como speaker. Fue encontrarme con comunidad, con reencuentros, con nuevas personas y con conversaciones que empezaron hablando de tecnología y terminaron hablando de oportunidades, propósito e impacto.

También fue volver a encontrarme con una idea que intento llevar conmigo cada vez que construyo, enseño o comparto algo: si querés crecer, en algún momento vas a tener que sentirte incómoda. Y está bien. Porque muchas de las cosas que hoy forman parte de mi historia comenzaron exactamente ahí, en lugares donde no tenía todas las respuestas.


La comodidad rara vez construye historias interesantes

Durante mucho tiempo entendimos la famosa zona de confort como ese lugar del que simplemente había que escapar. Hoy la veo diferente. No creo que tengamos que vivir permanentemente fuera de ella; creo que tenemos que aprender a reconocer cuándo llegó el momento de cruzar el borde.

Presentar una idea nueva, levantar la mano, enviar una propuesta, subir a un escenario, viajar a un lugar donde no conocés a casi nadie o construir algo sin saber exactamente cómo va a terminar son pequeñas formas de cruzarlo. También lo es compartir lo que aprendiste aun pensando que todavía te falta muchísimo por aprender.

Ahí aparece lo que yo llamo la zona de peligro. No porque sea un lugar donde necesariamente algo vaya a salir mal, sino porque es ese lugar donde existe la posibilidad real de equivocarte, aprender, cambiar y volver diferente.

Saltá a la zona de peligro y aprenderás a hacerla tu zona de aprendizaje.

Bolivia volvió a recordármelo.


🇧🇴 No viajé solamente para dar una charla

Cuando somos speakers, desde afuera puede parecer bastante simple: viajás, subís al escenario, das una charla, algunas fotos, un post y volvés a casa. Pero hay muchísimo que sucede fuera de esas fotos, porque la comunidad también ocurre en todos esos espacios que nunca aparecen en las diapositivas.

Sucede en la conversación antes de una charla, en alguien que se acerca después y te cuenta que algo que mostraste le dio una idea, en reencontrarte con personas que conociste en otro país o finalmente conocer a alguien con quien llevabas meses hablando a través de una pantalla. También sucede cuando te sentás a escuchar a otros speakers y descubrís que todavía tenés muchísimo por aprender.

A veces sucede simplemente en un pasillo, tomando un café, esperando la siguiente charla o en una conversación de cinco minutos que quizás termine cambiando una decisión profesional. Eso también forma parte de un Community Day y, probablemente, sea una de las partes que más disfruto.

La tecnología nos reúne, pero las personas hacen que valga la pena volver.


Una pregunta que me traje de Bolivia

Uno de los momentos que más me hizo pensar durante el AWS Community Day Bolivia fue el panel sobre comunidades. Por un momento dejamos de hablar solamente de servicios, arquitecturas, inteligencia artificial o herramientas y empezamos a hablar de algo muchísimo más difícil de medir: el impacto que puede generar una comunidad.

Durante la conversación aparecieron preguntas sobre cómo construimos comunidades con propósito, cómo transformamos conocimiento en oportunidades y qué podemos hacer para ayudar a quienes quieren entrar al mundo de la tecnología. Pero hubo una pregunta que me quedó especialmente dando vueltas:

¿Cómo creamos oportunidades para quienes están empezando desde cero?

Es fácil hablar de oportunidades cuando ya conocés el camino, tenés experiencia, construiste una red de contactos, entendés un poco mejor cómo funciona la industria y sabés dónde buscar o a quién preguntarle. Lo difícil es recordar cómo se veía todo cuando estabas del otro lado.

Cuando no conocías a nadie. Cuando palabras como cloud, DevOps, containers, Kubernetes o inteligencia artificial parecían enormes. Cuando veías una agenda llena de términos que todavía no entendías y mirabas un evento desde afuera preguntándote: “¿Será este lugar también para mí?”

Ahí es donde una comunidad puede cambiar una historia.


Crear comunidad no es solamente organizar eventos

Un evento puede durar un día, pero el impacto de una comunidad puede durar años. Y creo que esa diferencia importa. Construir comunidad va muchísimo más allá de llenar un auditorio, conseguir speakers, tener sponsors o publicar una agenda.

Una comunidad con propósito crea puentes: entre quien sabe y quien está empezando, entre quien busca su primera oportunidad y quien puede abrir una puerta, entre quien tiene una pregunta y quien alguna vez tuvo exactamente la misma. También crea un puente entre alguien que piensa “esto no es para mí” y otra persona que puede responderle: “Yo también empecé desde cero.”

Para mí, ahí empieza el impacto. No construimos comunidades para demostrar cuánto sabemos. Las construimos para que más personas puedan comenzar su propio camino.


🚀 Todos empezamos desde cero

Después de algunos años trabajando en tecnología, a veces se nos olvida algo bastante básico: todos empezamos desde cero. Nadie nació sabiendo desplegar infraestructura, nadie escribió su primer pipeline perfecto y, definitivamente, nadie entendió Kubernetes mirando su primer YAML. 😅 Tampoco nadie se convirtió en speaker antes de dar su primera charla ni construyó una carrera sin equivocarse.

Todos tuvimos un primer tutorial, una documentación que no entendimos, un primer error, una primera pregunta y probablemente una primera comunidad. También hubo una primera persona que se tomó unos minutos para respondernos o una primera oportunidad que nos permitió descubrir algo nuevo.

Y quizás, en algún punto del camino, hubo alguien que consciente o inconscientemente nos hizo sentir:

“Vos también podés estar acá.”

Eso también es impacto. Y lo interesante es que muchas veces nunca llegamos a conocer hasta dónde llegó.

Quizás alguien escuche una charla hoy y dentro de seis meses decida comenzar a estudiar cloud. Otra persona puede hacer su primera certificación, mandar su primer CFP, publicar su primer proyecto o conseguir su primera oportunidad laboral. Quizás dentro de algunos años termine convirtiéndose en speaker o creando su propia comunidad.

Nunca sabemos hasta dónde puede viajar una pequeña oportunidad.


Podemos hablar de IA. Pero el verdadero superpower sigue siendo humano

Mi charla en Bolivia estuvo atravesada por algo que me apasiona muchísimo: construir con inteligencia artificial. Hablamos de agentes, contenido técnico, herramientas, decisiones, experimentación y de lo que significa construir nuestras propias soluciones.

Pero cuanto más trabajo con inteligencia artificial, más convencida estoy de algo:

La tecnología puede amplificar lo que hacemos, pero primero tiene que existir algo que valga la pena amplificar.

Curiosidad, criterio, creatividad, experiencia, propósito, ganas de compartir y, especialmente, comunidad. Podemos tener modelos cada vez más potentes, agentes capaces de ejecutar tareas completas y herramientas que escriben código, investigan, generan contenido o automatizan procesos. Pero todavía necesitamos personas capaces de preguntarse qué problema quieren resolver, para quién están construyendo, por qué debería existir y qué impacto quieren generar.

Ese sigue siendo nuestro verdadero superpower.


Crear impacto también incomoda

Decir que queremos generar impacto suena lindo. Hacerlo es otra historia. Crear algo nuevo significa exponerte a que no funcione; compartir conocimiento significa aceptar que alguien puede cuestionarlo; construir comunidad significa dedicar tiempo incluso cuando no existe una recompensa inmediata.

Enseñar también implica reconocer que vos tampoco sabés todo. Subirte a un escenario significa aceptar que existe la posibilidad de equivocarte. Ayudar a alguien que está empezando requiere recordar que aquello que hoy te parece obvio alguna vez fue completamente nuevo para vos.

Y crecer significa despedirte constantemente de versiones tuyas que alguna vez fueron suficientes. Por eso el cambio incomoda. Porque crecer no consiste solamente en aprender cosas nuevas; muchas veces consiste en desaprender quién pensabas que tenías que ser.


Cuando saltás acompañada, se convierte en movimiento

Hay algo que aprendí recorriendo comunidades tech: cuando saltás sola hacia algo desconocido, da miedo. Cuando saltás acompañada, se convierte en movimiento.

Eso es comunidad para mí. No significa eliminar la incertidumbre, prometer que el camino va a ser fácil o pretender tener todas las respuestas. Significa crear espacios donde más personas puedan animarse a intentarlo. Compartir lo que aprendimos para que otra persona pueda avanzar un poco más rápido. Abrir una puerta y, en lugar de cerrarla detrás nuestro, dejarla abierta para quien viene después.

Y Bolivia me hizo pensar también en algo más:

Crear oportunidades es una forma de devolver las oportunidades que alguna vez alguien creó para nosotros.

Quizás ese sea uno de los propósitos más lindos de construir comunidad: conseguir que alguien llegue sin saber por dónde empezar y se vaya pensando “ahora sé cuál puede ser mi primer paso”.


Bolivia me dejó mucho más que una charla

Bolivia me dejó conversaciones, reencuentros, nuevas personas, preguntas, ideas, aprendizajes, risas, muchísima energía y recuerdos que voy a guardar con muchísimo cariño.

Pero principalmente me dejó una confirmación:

La comunidad sigue siendo una de las tecnologías más poderosas que tenemos para cambiar vidas.

No necesita una API, infraestructura, Kubernetes ni un modelo fundacional. Necesita personas dispuestas a enseñar y personas dispuestas a aprender. Personas que compartan lo que saben, que abran puertas y otras que se animen a atravesarlas.

Y quizás esa sea una de las razones por las que sigo creyendo tanto en las comunidades tecnológicas. Porque detrás de todas nuestras arquitecturas, certificaciones, servicios, herramientas y líneas de código seguimos siendo personas intentando construir algo, aprender algo o encontrar nuestro lugar.


El cambio es incómodo. Hacelo igual.

Quizás hoy tu zona de peligro no sea subirte a un avión para hablar en otro país. Quizás sea publicar tu primer artículo, mandar tu primera propuesta como speaker, crear un proyecto, contribuir a open source, ir sola a tu primer meetup, preguntar algo que pensás que “ya deberías saber”, cambiar de especialidad o presentarte frente a veinte personas.

O quizás sea simplemente animarte a decir:

“No sé hacerlo todavía, pero voy a aprender.”

No subestimes ese momento. Muchos cambios enormes empiezan con decisiones extremadamente pequeñas. Bolivia volvió a recordarme que no tenemos que esperar a convertirnos en expertos para generar impacto. Podemos empezar ahora, con lo que sabemos, con lo que tenemos, desde donde estamos y desde nuestra comunidad.


Una pregunta para llevarnos

Después de volver de Bolivia me quedé pensando en aquella pregunta del panel:

¿Cómo creamos oportunidades para quienes empiezan desde cero?

Quizás no exista una única respuesta, pero podemos empezar por algo bastante simple: compartir. Compartir conocimiento, experiencias, errores, contactos, oportunidades y espacios. Y cuando podamos, abrir una puerta.

Porque quizás para vos solamente sea responder una pregunta, revisar un CV, compartir un recurso, dar una charla, recomendar a alguien o invitar a una persona a una comunidad. Para quien está del otro lado, sin embargo, puede ser su primer paso.

Y nunca sabemos hasta dónde puede llegar alguien después de ese primer paso.


🔥 Build with fire. Deploy with power.

Pero, sobre todo:

Construí algo que haga que otra persona crea que también puede hacerlo.

Ese, para mí, sigue siendo el mejor deploy de todos.

Roxs 🔥